En las casi diez hectáreas de extensión de Ferreiros hay en estos momentos dos hórreos y dos viviendas con sus respectivos alpendres. Una de las construcciones está deshabitada, en la otra reside el único vecino que queda en el lugar. El estiércol preparado para abonar la tierra señala la finca que trabaja Francisco, donde sembrará maíz junto a varios regos donde crecen ya las patatas.
Pero en la aldea hay casi 130 parcelas distintas, con medio centenar de propietarios. La mayoría recuerdan cómo era este lugar hace años y «todos prefiren volver a velo en activo que en abandono», por eso aprobaron sumarse al proyecto de las aldeas modelo que puso en marcha la Axencia Galega para o Desenvolvemento Rural, AGADER.
La técnica de Medio Ambiente del Concello de Ames, Patricia Reboreda, añade además que la respuesta afirmativa de los propietarios les llegó en apenas un mes. Supone la cesión de sus tierras por un período de diez años con la garantía de un alquiler asegurado, uso sustentable de las fincas y también, una actualización de los títulos de propiedad: «moitos dos terreos están en partillas antigas, a nome dos avós ou dos bisavós…algúns marcos están perdidos, entón faise un levantamento topográfico de toda a aldea e dánselles os títulos de propiedade de novo aos donos actuais», un detalle que según Reboreda, también ha ayudado en la viabilidad del proyecto.
¿QUÉ ES ALDEALIX? EL ENSAYO EN GALICIA Y PORTUGAL DE ALDEAS 100% AUTOSUFICIENTES EN ENERGÍA
Las aldeas modelo comparten objetivos con otro proyecto en ciernes: ALDEALIX. Dos lugares de Galicia y otros dos del norte de Portugal serán energéticamente autosufiecientes gracias a esta iniciativa que se va a testar hasta 2026, con respaldo de fondos europeos.
Los dos núcleos elegidos en Galicia están en el concello ourensano de Monterrei y en el pontevedrés de Cerdedo-Cotobade. Allí se van a instalar placas fotovoltáicas y baterías, además de aprovechar la energía de la biomasa. El centro tecnológico Energylab cuenta con un presupuesto de tres millones de euros para este ensayo. Diego Quiñoy, uno de los investigadores, explicaba en Cope Galicia que «la biomasa, que en algunos casos son ya residuos de bajo valor añadido, permitirán suministrar agua caliente y calefacción a las aldeas». En el caso de Infesta, en Monterrei, serán 40 vecinos los que se beneficiarán de la energía verde, mientras en Cerdedo, los edificios públicos serán autosuficientes.