- El proyecto ALDEALIX, financiado por el Programa Interreg España-Portugal (POCTEP) 2021-2027, busca resolver las necesidades energéticas de las aldeas a través de fuentes de energía renovables
- Uno de los principales objetivos es potenciar el uso de recursos forestales con fines energéticos a través de la implementación de Comunidades Energéticas Rurales (CER)
- El centro tecnológico EnergyLab trabaja en una plataforma digital que emplea técnicas innovadoras de Inteligencia Artificial para ayudar a gestionar el día a día de una Comunidad Energética
Según un informe de 2023 del Banco de España, la dependencia energética española antes de la pandemia (2019) alcanzaba el 70%, lo que implicaba un gasto del 2,5% del PIB del país en compras energéticas externas (Gas Natural, Petróleo y derivados principalmente). Este contexto fue agravado por la guerra entre Rusia y Ucrania como consecuencia de las resultantes subidas del precio de los combustibles fósiles. Debido a esta casuística, el desarrollo de proyectos piloto a pequeña escala, basados en la biomasa, y capaces tanto de valorizar madera local no aprovechable por otros procesos productivos, como de contribuir a la conservación del patrimonio forestal de la región, toma especial sentido como estrategia para reducir el impacto ambiental negativo y conseguir implantar, progresivamente, un modelo energético sostenible.
Además, tanto en Galicia como en Portugal, en los últimos años se ha producido un incremento de las tierras de cultivo abandonadas especialmente en las zonas más rurales, llegando incluso a alcanzar cifras similares al de las tierras cultivadas. Muchas de estas tierras presentan condiciones excelentes para su explotación como tierras de cultivo y de generación de recursos forestales aprovechables con fines energéticos. Cabe destacar que las problemáticas existentes son comunes en la mayoría de las aldeas situadas a ambos lados de la frontera; estas se caracterizan por: un alto índice de abandono de terrenos; una baja densidad de población, una elevada media de edad; una economía con una baja capacidad para la fijación de población; unos terrenos con alto riesgo de incendio forestal; un área con alto valor patrimonial y medioambiental que deben ser protegidas.
A todo ello se une la necesidad de avanzar en el proceso de descarbonización y de transición energética, también en el rural. La puesta en marcha de nuevas formas de valorización de los recursos naturales locales, como es el caso de la biomasa en Galicia, genera nuevas oportunidades de desarrollo socioeconómico en los entornos rurales. Por otra parte, el impulso de energías renovables como fuente energética local hace más atractivo el asentamiento de población en los entornos rurales, lo que contribuye a luchar contra la despoblación, tan marcada en la Eurorregión.